El arquitecto Bjarke Ingles acaba de desarrollar uno de los proyectos más ambiciosos dentro de la hostelería de lujo. Para conseguirlo, se ha unido con la impresora 3D Icon y Liz Lambert, propietaria del que será el primer hotel en 3D del mundo. Estará ubicado en la ciudad de Marfa (Texas) y ocupará más de 25 hectáreas del desierto. Los huéspedes podrán disfrutar de exclusivas suites, una piscina infinita e instalaciones comunes al aire libre.